¿Porque tuviste que irte? Siempre me hago esa pregunta. Fue acaso que no te iba a visitar tan seguido. O quizás estabas aburrida de hacer siempre las mismas cosas y quisiste probar algo diferente. Se que no fue algo personal. Pero a veces extraño tu voz añejada llamándome bichito. Se que soy egoísta, pero es que la pasábamos tan bien juntos. He buscado por todos lados y no puedo encontrar a nadie que haga la leche tan bien como tu, y por mas que busco y miro, ningún rostro me inspira tanta ternura como lo hacía el tuyo. Y es que cuando me hablabas, me rezongabas y malcriabas, siempre pude ver tu cariño como flotando en el aire como el vapor de una taza de café; bailando, jugando con los colores de las flores ,la pared y hasta con las gotas de lluvia en la calle, en la ventana, en los charcos. Cuando tu estabas las cosas eran diferentes. La familia era familiera, los Domingos eran especiales. La vida era mas fresca.
Se que estas descansando, eso me dijeron. Pero quería avisarte que mamá te extraña mucho, creo que mucho mas que yo. Pobre, es tan buena con migo, como sabe que te extraño hace algunos años ya que se está queriendo parecerse mas y mas a ti. Es una sensación extraña, verla así, a veces llego a casa y la encuentro llorando, y es porque se está acordando de ti, del tio Lolo, de Chiquita, creo que ella también necesita hablar con tigo. Las cosas están raras por acá. Me gustaría que volvieras de allí, que rompieras ese mármol bobo y respiraras el aire puro de nuevo. Mucho a pasado desde que te fuiste; contrario a lo que puedas creer, y muy para mi sorpresa, el mundo no quiso parar ni un ratito desde que te fuiste. Mamá y el tío decidieron vender tu casa y parte de mis recuerdos. No te preocupes, aun conservo algunos de ellos, viven prendidos de los aleros de tu antigua casa, también en tu vereda familiar, tu parral, tu galpón de sueños, tu horno de barro, tu lámpara a queroseno, una biblia vieja, una ventana orientada al este, un edificio en la parada doce, un par de fotos, un nieto bohemio y solitario, con barba parecida a la de Jesús. Quiero que sepas que trato mucho de no olvidarte, y atesoro cada memoria con férrea determinación. Y es que no hay nadie con quien jugar al rummy canasta, al buraco y a la conga. Nadie que cuide a los perros necesitados de la cuadra, que haga arroz como el tuyo o que se olvide de cebarme un mate dulce. Que tenga miles de plantas en el fondo, en el frente y costado de una casa. Que tenga una quinta y un limonero. Pero mas que nada, ahora, no hay nadie que sea tu. Vives en mi memoria y en la de Dios, espero. Y no le puedo pedir que te traiga, pero si quiero que lo haga. Aunque yo no te vea, aunque me cambies el lugar. A veces no entiendo por que te hiciste querer tanto si te ibas a ir sin despedirte. El tío Ruben creo que opina igual, porque, aunque siempre fue un poco huraño, hace mas de un año que no viene a visitar, probablemente tiene miedo de acordarse de ti.
No estoy enojado, no pienses eso. Solamente te extraño mucho. Se que de haber podido habrías avisado que te ibas. Quizás nos hubiéramos sentado juntos y nos habríamos dicho todas las cosas que no pudimos. Nos hubiéramos abrazado, habríamos llorado, me habrías dicho que me amabas, que me ibas a extrañar yo te hubiera dicho lo mismo. Me habrías dado uno de esos besos gigantes y acogedores, como meterse bajo las frazadas en invierno. Es injusto pensar que te hiciste querer tanto, y ahora ya no te tenemos. Donde guardo todas las cosas que te quiero decir, donde las pongo. Es tan triste nuestra vida. Solo tus brazos me hacían sentir como un niño. Ahora sin embargo, todo lo que no hice e hice mal me pesa. Y por mas que trato, no puedo abrir mi corazón a nadie ¿Tienes tu la llave con tigo? Vuelve, por favor, y entérate, tantas cosas han pasado. Por que todas nuestras guías ya no están y acá estamos como un barco sin timón, como una rama flotando hacia una cascada. Apiádate, si, de nosotros. Ven a conocer a tu bisnieto, se llama Lautaro, y apenas tiene diez meses. Agustín es el papá y la mama se llama Pilar. Es lo mas hermoso que he visto en mi vida, y me desgarra como una tela vieja y polvorienta la posibilidad de que nunca lo vas a tener en brazos, que no te va a conocer, y que no se le va a iluminar el rostro cuando te vea, avísale si puedes también, al tata y a la yaya. Ustedes nos enseñaron lo que era una familia y en cuanto lo supimos desaparecieron de la faz de la tierra. Sin grandes injusticias mas que la impotencia de saber que no hay nada que hacer, salvo esperar claro está. Hacer las cosas bien, o al menos intentarlo y algún día no muy lejano, espero, pueda volver a contemplar tu rostro familiar, sentir esa caricia única. Ser quizás, el mejor nieto del mundo, el que nunca he sido y ya no puedo ser.
Tu bichito…