La canción mas triste
Yo también quise escribir,
tocarte, una canción genial,
pero no así por hermosa,
sino triste. Como lagrimas carmesí.
Como el llanto negro de una mujer,
de piedra un lienzo, y una gota pincel.
Y que al cantarla en las solitarias farolas,
nocturnas, noches sin luna, se acongoje,
si, el corazón del mas recio soldado; y el
mas distante coronel se retuerza al soñar.
Escribir la antología
de un corazón enfermo.
Un anciano solitario,
tiritando su violín.
De bastones y cerámica bucal,
sepia felicidad y olvido.
Lontananza gris moribunda,
sepelio sin fe y vacío.
Y al apagarse la luz no te olvides de pasarla,
factura fatal al culpable. Al amo bastardo,
de tanta miseria, de panzas hinchadas, y mesas
sin pan. Al perro cobarde, egoísta, asesino.
Un odre de lagrimas, lista de afrentas, mil millones
de veces las gotas de padres, impotentes vacíos;
horas agónicas sin sentido. Pared gris, mármol inerte.
Torrentes voraces de justa, rabiosa indignación.
Los días son negros y mi cobija es de flores.
Mi corazón está enfermo, y mi vida ya no es mía.
Quise escribir al mundo la canción mas triste.
Pero mi corazón está enfermo, así pierdo mi vida.
Damián González



