Caminos cansados
Un reloj martillea su rutina nocturna,
en el cielo la luna denuncia, gritando,
que no hay camino, o asfalto o ruta.
¿Como es que así todo acabó?
Se siente bien estar a tu lado,
la calidez de tu voz familiar.
Algo completo, un recuerdo anterior.
Hace tantos años que ya no eres tu,
heridas, fisuras de un pobre corazón,
que desangra temblando su luz.
Ojala hubiera aprendido a quererte,
a estar ahí con una palabra sincera.
Hoy eres un fantasma atravesando gente,
valiente guerrero de la mente,
nunca te dieron una oportunidad,
de no trillar caminos cansados,
tanto es que ansío verte, llegarte.
Quizás un día, sería bueno,
encontrar tu antigua lucidez,
hacer un viaje, ver tu cerno.
Matar tus excusas, tu no mente.
El camino de un guerrero siempre es luchar,
elegir un camino hasta su pura conclusión.
No es hora de lamentos ni de llantos o dolor.
Es hora de apretar el pecho y una mente espada.
Tener el coraje de poder creer,
que no siempre todo será,
una matanza triga y cruel
de esperanzas y de amor y de almas.
Damián Gonzáles



