La canción comienza diciendo yo tenía, así que podemos esperar que el cantante enumere cosas que supo tener pero que ahora no tiene mas. Tener un “botón sin ojal“, un desproposito, un objeto que no tiene en apariencia una razón de ser clara, cuya razón de ser quizás sea mostrar a los demas que tan sin sentido puede ser una existencia. También es una idea de impotencia, un sinsentido. “Un gusano de seda“, quizás aparece aqui para mostrar que tenía algo que a primera vista no era tan bueno a los demas, algo  pequeño y fragil, pero que para el era hermoso, tan hermoso como la seda, probablemente la relación con una mujer. “Medio par de zapatos de clown” (es decir un zapato de clown) hace recordar, al menos en este contexto a la imagen del payaso triste, que se desvive por divertir a los demás pero en el fondo está triste. Una “almoneda” es un lugar donde se venden ítems a bajo precio, el hecho de que su alma esté ahí, habla por si solo.

Una “hispano olivetti” es una maquina de escribir, si suponemos que las teclas son los dientes, que tenga caries  implicaría quizás que le faltan letras, o que las muecas de las letras están gastadas. Esta imagen quizás represente, el no haber sido capaz de decir algo en un momento pasado, o la incapacidad de saber que dijo o no dijo que estuvo tan mal. “Un tren con retraso” hace pensar en vías vacías que se pierden en el horizonte. Un “carné del Atleti” (Atlético de Madrid), una antigua iniciativa de apoyar algo banal, quizás para escapar de la realidad, de tener un sueño superfluo. “Una cara de culo de vaso“, quizás al haber tomado tanto, y el haber visto su cara reflejada tantas veces en el fondo de un vaso le halla marcado la mente, convenciendo la de que ese es su verdadero rostro. “Un colegio de pago, un compás” quizás marcando una crianza en el lado alto de la escala económica un antecedente social estereotipado de familia de clase alta, quizás para mostrar los típicos complejos de una persona que se cría en este tipo de ambiente. “Mesa camilla” una mesa redonda con un faldón y con agujero para un brasero debajo, lugar donde las familias españolas se reunían en invierno para sentir calor antes de que se inventaran los sistemas de calefacción mas modernos como los radiadores y los aires acondicionados. El hecho de que la mesa sea redonda quizás hacía que las familias se vieran las caras, conversaran, no como hoy día que se sientan en el sofá a ver televisión.

Una nuez, un bocado de Adán” marcando ambos el hecho de que  es un hombre, y el hecho de que se mencione a Adán quizás marcando que los hombres cometemos errores. “Menos una costilla” quizás marque el estado incompleto del hombre cuando permanece solo, queriendo dar a entender que no existía una mujer en su vida, al menos no una dispuesta a ser suya. Cuando  dice “una bici diabética” se entiende quizás la idea de una bici para moverse, para hacer que la rutina del día a día sea mas cómoda. Ya que no siendo capaz de absorber glucosa, esta bici no tendría mucha energía. “Un cumulo, un cirro, un estrato” dan la idea de un soñador al que no le importan las posesiones, esto es en contexto con la bicicleta claro está.

Mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy“, aquí se evocan tres figuras femeninas que representan tres grandes partes de la mujer, Annie Hall representando la sensualidad, la Gioconda representando el misterio, y Wendy representando la inocencia, estas pueden representar  a una sola gran mujer en su vida, un amor, o bien a la idealización de algo por venir el deseo de conocer una mujer ideal para el. Cuando en la siguiente parte dice: “las damas primero“, hace que las antes mencionadas mujeres cobren un aire de idealización mas que de una mujer real que haya existido, ya que, las damas primero es una clara muestra de una actitud general hacia la vida, una costumbre de caballerosidad. Cabe aclarar que aquí el cantante sigue enumerando cosas que tenía, aunque la estrofa esté encarada de una manera que parece que le habla así a alguien. Cuando continua diciendo “mi cantinflas” se puede ver como esta frase no habla a ninguna persona (una mujer que represente a Annie, Wendy, etc..) si no mas bien que en el pasado supo reír y llorar, quién no recuerda esas geniales películas de Mario Moreno que nos paseaban por una amplia gama de emociones humanas. “Bola de nieve” probablemente represente problemas que parecían no acabarse jamas, que parecían crecer. Sus “tres mosqueteros” quizás represente un lazo de amistad del pasado, sus amigos. “Tintín” un detective de caricaturas, quizás representando la curiosidad que tubo en una época, el “yo-yo” representando la diversión simple, inocente. El “azulete” se usaba antes para lavar la ropa blanca y esta tuviera una tonalidad azul, esto puede recordar cuando su mujer le pedía que trajera azulete del almacén, ya que no sería común que un hombre por si solo encarara a preocuparse tanto por el color de la ropa. “Mi siete de copas“, por un lado el siete representa lo completo, perfecto, las copas generalmente en este contexto son de vino, que representa la alegría, la felicidad y el regocijo. Cuando dice “el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa” nos confirma varias cosas, primero a quién va dirigida la canción, luego el echo de que es una relación amorosa que perdió en el pasado la que da alas a esta, y que es de esta mujer la idealización indirecta, y la dadora de su felicidad. Desnudar sin quitarse la ropa en un zaguán da la idea de desnudar con la mente, de llegar a conocer a alguien probablemente a través de una conversación significativa en un zaguán, una situación puntual, o incluso un verla por primera vez.

Muy bien, me gustaría seguir con el resto de la canción, pero la posibilidad de que Sabina solo halla enumerado cosas de su pasado, sin ninguna segunda intención se está haciendo demasiado pesada en mi mente. Espero que entiendan por que interpreté las cosas de modo que las interpreté, entender no es lo mimo que compartir. Comentarios y sugerencias son aceptadas.

Fue en agosto que nuestro héroe se mudó, el lugar no era mucho, nunca lo fue, un pequeño monoambiente (3.25 m x 4 m) con un baño (1.25 m x 1.25 m) y kitchinete (no se como se escribe); ubicado en la planta alta de una panadería de barrio. Pequeño como era, supo estar lleno de sorpresas. Una vez que uno lograba acostumbrarse al intermitente traqueteo de las maquinas amasadoras, las noches no se pasaban tan mal. Pronto vendría sobre él el primer puaj. Este se presentó, como todos los puajs, de manera inesperada, no hace mucho, algunos meses quizás, que inspeccionando la casa durante un día de lluvia, descubrió que su techo, por entre las chapas de zinc mal encajadas y a través del zigzagueante cielo razo, una pequeña gotera hacía sentir su presencia detrás del ropero. Era una de esas noches en que las gotas de lluvia parecen no poder decidir entre caer al suelo o flotar en el aire. La gotera en si, no afectaba mucho, ni la ropa ni la vida ni su preciado descanso, bueno, al menos no esa gotera. Días después, mientras Leo disfrutaba de un sueño inducido por la arrítmica melodía de millones de pesadas gotas cayendo en la chapa sobre el, algo hizo que su placentero sueño se tornara en un pataleo demencial por sobrevivir, una lucha por entender la necesidad impuesta de nadar en la cama. Como puede uno salir de una bella pradera onírica para al segundo estar luchando instintivamente por sobrevivir. Cuando su cerebro comprendió la necesidad de despertar su cuerpo hace rato que había recibido el mensaje, y pateaba, braceaba y se retorcía como si de salvar la vida se tratara.

Cuando terminó de ganar conciencia, dejó de moverse y se quedó mirando al techo, un cielorraso de lambriz mal barnizado, con una sospechosa mancha negra en la que nunca había reparado, eso es, hasta ese momento. Su mente, comenzaba a preguntarse por que tanto frenesí, cuando de repente, desde la profunda obscuridad de su techo, desde esa mancha, ahora mas conspicua que nunca, cual una estocada de húmeda realidad, cual un causal de pequeñas gotas que tras recorrer cientos, miles de kilómetros decidían por una nimidad aliarse en complicidad contra el.

No pasó mucho para que se diera cuenta que este fenómeno no sucedía todas las veces que llovía, si no que sucedía mas bien cuando se daban ciertas condiciones climáticas concerniendo entre otras cosas, la dirección del viento y su velocidad. De ahí en mas, Leo supo que no podría simplemente dejar las cosas así, que su almohada y su colchón se mojaran era un lujo que no podía darse, de hecho, es un lujo que casi nadie querría darse. Corrió la cama de lugar - mañana tendré tiempo de buscar una solución- pensó, desde ese día en adelante dejaría cuando amenazara lluvia, un balde sobre la cama, sobre la almohada. Este es el primer puaj, pero un relato mas detallado de esta tertulia tomaría mas tiempo del que poseo.

El segundo, y mas peligroso, molesto e imprevisible puaj, llegó una noche en la que por fin el dueño de la panadería había logrado mover el horno de lugar para una habitación que se encuentra directamente debajo de la de nuestro héroe. Esto, no implicaría muchos problemas, si se había hecho un buen trabajo, y no algo a medias tintas. En el peor de los casos el piso del baño estaría un poco mas caliente y eso sería todo. En la primera noche, sintió un tenue olor a humo, se despertó a media noche, pensando que alguna corriente de aire traviesa había hecho que parte de las emisiones del horno entraran por su ventana, estiró su brazo, y con la torpeza característica de alguien que aun no está despierto, pero que tampoco esta dormido, cerró la ventana. Durante el transcurso de esa noche el olor y presencia del humo no solo no se disipó, si no que por el contrario, pareció agravarse. La noche siguiente fue lo mismo, y fue esa misma noche la que marco fin al misterio. Esa mañana cuando Leo se levanto, un poco incomodado por varias horas de respirar aire contaminado, se dirigió a su baño, allí, notó inmediatamente que el aire estaba mas enviciado que en el resto de la “casa” -como puede ser que esta habitación tenga tanto humo si la chimenea de la panadería comparte pared con la ventana de mi cuarto y no con la del baño- se preguntó. Ponderaba estas cosas, cuando de repente notó que la pared de la ducha contaba con un sospechoso y nuevo decorado. Tizne. El segundo puaj se había hecho manifiesto, Una rajadura en la pared una instalación lastimosa y despreocupada habá puesto en riesgo su vida.

Ni lento ni perezoso hizo saber su situación a su arrendador y espero que para esa noche el problema fuera no mas que una historia curiosa que contar a sus amigos. Un poco indignado en la noche de ese mismo día, descubrió que una instalación con plásticos y alambre estaba intentando dar terminó al problema. Despertaría 3 semanas mas tardes también con otra pesadilla, que le hablaría de víboras y venenos para hacerle despertar. Los plásticos habían fallado, hacía solo media hora que el panadero había encendido el horno y ya su casa estaba llena de humo -bendita pesadilla- pensó.

Había llegado la hora de mudarse.

“Lunes otra vez sobre la ciudad”, siempre me gustaron estos días, el cielo encapotado, el aire mas espeso. En cierta forma todo parece mas real cuando el cielo pierde esa inmensidad abismal, y el calculo de su anchura parece humanamente alcanzable. Llevo, como muchos, mas de 3 días ensopandome en mi moto, y por mas que lo intente no puedo quejarme. Siempre me gustó escapar un poco de trivialidades como: “me voy a mojar para ir al trabajo” o “con lluvia cancelamos”. Recuerdo que cuando era niño, salir a jugar en la lluvia era una vacación dentro de la vacación. Es cierto, todos tenemos que madurar, pero no hay ninguna razón por la cual tengamos que negar la belleza de un día como hoy, aunque sea lunes, aunque este fresco y aunque no se vea el sol.

Me gusta como todo parece salido de contexto, cambiamos el usual celeste azulado que hace fondo a olmos, pinos y anacagüitas, por un grisáceo blanquecino; y si quizás sopla un poco de viento podemos ver como esos gigantes mansos se ponen a bailar al ritmo de su propia música. Melodía que está sonando desde mucho antes que hubiera humanos en la tierra, desde mucho antes que el primero de nosotros llegara a existir. Eso me pone a pensar, y no hay nada malo en eso, en absoluto.

Después de todo, si no llueve, no comemos. Evitar esa tendencia a convertir estos bellos días en un anatema. Aprender a disfrutarlos abrazando su deliciosa sencillez. Después de todo, son las nubes en complicidad con el sol y la humedad del aire las que nos dan los mas variados atardeceres, llenos de color y vida. Es en días como este, grises y mojados, que a uno le da por recordar viejos amores, historias que hace tiempo ya, llegaron al capitulo 11. Reseñas personales de como nuestros seres queridos ya no caminan entre nosotros. De como llegamos a la cresta y de como nos revolcamos en el fondo. Si, es en días como este, cuando la brisa fresca nos canta una canción de amor al oído, que me siento mas vivo, vibrante y elástico. Cerrar los ojos, volar, respirar ese aire húmedo, estar entre las nubes.