Melodía de Otoño
Cae la luz sobre el patio gris.
En los techos, las veredas.
Nubes violetas, lilas, naranjas,
amores perdidos reflotan las ansias.
El viento canta un arrullo,
dibujando caminos sobre
lienzos en la piedra, tinta
crujiente de quebradizo color.
Chocolate caliente y merengue.
Guantes, lana, gorros, tortas.
Viajes, charcos, pedazos de cielo
espejos de suelo, esqueleto marrón.
Como escribirle al tiempo
y no mencionar la eternidad.
Así también es escribirte a ti,
sin usar la palabra melancolía.
Porque marcaste el comienzo
del fin, dándole paso a la vida.
Porque la vida es medida en
cuantas primaveras se van.
Pero es forjada en tu yunque,
en tu fragua de memorias.
Si por fuego se prueba el acero,
nosotros entonces lo somos por ti.
Te quiero, mi amigo, mi silencioso redentor.
Por que a veces me miro en tu rostro,
Y veo en el un espejo de quién soy,
porque cuando sopla amargo el viento,
lo haces entonar con mi ser interior.
Miranda Sosa



